Colecciones frikis: Tapas de alcantarilla
Si en alguna ocasión observa algún turista, principalmente japonés, tomando fotos del suelo en lugar de hacerlo del palacio o castillo que tiene enfrente, tal vez piense que algo marcha mal en su cerebro. Sobre todo cuando descubre que lo que está fotografiando es una vulgar tapa de alcantarilla. Yo mismo desarrollé un complejo de frikismo avanzado cuando tomé las fotos que ilustran este artículo, llegando a la conclusión de que esto del turismo extraño estaba quizás llegando demasiado lejos. Así que determiné hacerlo de modo discreto, por eso de no dar muchas explicaciones.
Pero lo que aquí es una extravagancia (incluso para uno mismo), en Japón es toda una tendencia, y cada vez más gente se desplaza entre las distintas prefecturas para observar los distintos diseños de tapas de registro, no solo de alcantarillado, sino del agua, el gas, la electricidad, etc. Todo comenzó en la ciudad de Naha, donde, para promocionar el sistema de alcantarillado, se diseñó una tapa en la que podían observarse unos peces felices de nadar en aguas limpias. Aquella iniciativa tuvo éxito y, desde entonces, se promovieron por los distintos organismos locales y provinciales toda una suerte de diseños variados, con la intención de divulgar ante la opinión pública las bondades del tratamiento del agua.
En 1981 se introdujeron los colores, con tapas revestidas de pintura fluorescente que eran fáciles de ver por los bomberos y otros operarios públicos, incluso de noche. Hoy en día son toda una atracción entre los nipones, donde multitud de diseños compiten por ser los más originales y donde no faltan los motivos de promoción turística: cerezos de Sagae, en Yamagata; festivales como el de las sandalias de paja, en Fukushima; lanzaderas espaciales en Tsukuba, sede del Centro Espacial JAXA... También encontramos personajes populares, equipos deportivos y, el último grito, ¡tapas de alcantarilla con luces LED!
La gente compite por coleccionar las tapas como si de sellos se tratara, pero, como las tapas acostumbran a ser pesadas y llevárselas puede ser un delito, los originales son intercambiables por unas tarjetas que reproducen el diseño. Son las denominadas «tarjetas de alcantarilla», que se distribuyen en cada región, y los aficionados recorren grandes distancias para poseerlas. La fiebre llega a tal punto que los fans se reúnen anualmente en la «Cumbre de Tapas de Alcantarilla», donde, entre otros eventos, uno puede unirse a una barbacoa utilizando una tapa de alcantarilla real.
Aquí, en Europa, la cosa desde luego no da para tanto, y en ciudades como Madrid los diseños son tan vulgares que nadie, excepto un servidor, va buscando alguna tapa original. De hecho, ignorante de la fiebre japonesa, todo este mundo habría pasado desapercibido si no me hubiera fijado en el diseño de las tapas cuando visité Berlín. Me llamaron la atención porque en ellas se pueden ver los más importantes monumentos de la capital germana: la Puerta de Brandeburgo, la torre de televisión, etc. Desde entonces, busqué (de manera discreta) diseños similares por otras ciudades y, aunque distan mucho del festival de colores del país oriental, en ocasiones he encontrado algunas tapas interesantes y que me ha servido para juntar una pequeña colección.que espero vaya creciendo con el tiempo.
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| Albacete (España) |
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| Budapest (Hungría) |
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| Cracovia (Polonia) |
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| Lyon, Francia (en el interior de Nuestra Señora de la Fourviere) |
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| Sevilla (España) |
Varias tapas en Skopje (Macedonia del Norte)



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