
Hasta el 5 de mayo de 2026 se puede acudir a esta interesante exposición en el Museo Arqueológico Nacional (MAN) en la que por primera vez desde que fueron descubiertas pueden verse reunidas una serie de esculturas que aunque procedentes de los mismos yacimientos arqueológicos ibéricos pertenecen a dos museos diferentes: el MAN en Madrid y el Louvre en París. Se trata de diez obras maestras adquiridas por el museo parisino a finales del siglo XIX y principios del XX por parte de los arqueólogos franceses Arthur Engel y Pierre París quienes ante la ausencia de legislación compraron las esculturas del LLano de la Consolación en Montealegre del Castillo (Albacete), las esfinges de Agost (Alicante) y las cabezas del Cerro de los Santos (Albacete). También estos mismos arqueólogos realizaron excavaciones en el yacimiento de Osuna en Sevilla. Todas estas obras fueron exhibidas en conjunto por el Louvre hasta el año 1941 en que se produjo un intercambio de obras de arte entre los gobiernos de Francia y España, regresando las esculturas que ahora acompañan a las francesas en esta exposición. En ese intercambio también se incluía La Dama de Elche que permaneció en el Museo del Prado hasta 1971 hasta que finalmente recaló en el MAN donde ahora es su principal reclamo.
Entre las esculturas del Llano de la Consolación obtenidas por Arthur Engel para el Museo del Louvre en 1891 destacan la dama sedente y una cabeza masculina. Esta escultura del siglo V a. C. es interesante por su estilo y los detalles en los que esta pieza está esculpida. Se observa que su cabeza tiene una especie de casquete que probablemente fuese de cuero y serviría para sujetar un casco metálico lo que nos permite asegurar que el personaje era un guerrero.
Quizás el evento más icónico y representativo de esta exposición es la reunión de las dos Esfinges del Salobral (Siglo V a.C.) descubiertas en 1901 y en las que aún se conservan restos de pintura roja (sobre todo en la del Louvre) y en ambas les falta la cabeza y las patas anteriores. Estos seres híbridos con cuerpo de león, alas de grandes aves y cabeza femenina se situarían confrontadas -tal como se muestran ahora en la exposición - y estarían colocadas en la entrada del monumento funerario, el cual protegerían.
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| Esfinges del Salobral |
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| Disposición original de las esfinges (Gráfico del MAN) |
Una de las principales atracciones en esta exposición es el haber conseguido reunir un particular bestiario, principalmente originario de Osuna (Sevilla) y así encontramos juntas por primera vez una serie de esculturas de ciertos animales que por distintos motivos eran importantes para las diversas tribus iberas. Bien por su importancia económica o también simbólica. Así encontramos toros, osos o carneros. Algunos de ellos como los toros con sendos ejemplares en los dos museos, eran animales sagrados, simbolo de poder, fuerza y fertilidad. Asociado al mundo funerario actuaban como guardíanes en las tumbas. El carnero también aparece como prótomo o elemento arquitectónico en los monumentos funerarios ibéricos. Una pieza notable que se conserva desde 1928 en este bestiario temporal, es la Osa de Porcuna (Sevilla) del siglo I a.C. ya durante la dominación romana, en la que vemos el ánimal sentado apoyando la pata en una cabeza humana.
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Toro del yacimiento de Osuna Siglo IV-III a. C. (Museo del Louvre)
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Sillar en forma de toro del yacimiento de Osuna del Siglo IV-III a. C. (MAN)
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| Carnero de Osuna usado como altorrelieve. Siglo II a.C. (Museo del Louvre) |
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Prótomo ibéro de carnero. Siglos IV a II a.C. del MAN
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| Osa de Porcuna (Sevilla) datada en el siglo I a.C. |
Otras piezas que han conseguido reunirse y que constituyeron parte de la colección ibérica del Louvre hasta 1937, son los sillares pertenecientes al menos a dos monumentos funerarios en Osuna (Sevilla). El poblado ibérico de Osuna pervivió tras el establecimiento de las tropas romanas a finales del siglo III a.C. A partir de este momento, su posición estratégica fue aprovechada a menudo con fines militares durante las guerras entre Pompeyo y César (siglo I a.C.) Se reforzaron las murallas y los sillares decorados se ocultaron en el interior del poblado. En este caso se trata de las propias excavaciones realizadas junto a las murallas romanas de la antigua Urso por Pierre París y Arthur Engel en 1903 con el fin de agrandar los fondos del Louvre. los dos jóvenes guerreros del museo parisino se integran en las procesiones rituales que representan los relieves que se conservan en el MAN. Estas escenas rituales de combate y ofrenda, al son de la música se realizaban en honor al difunto.
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| Guerreros ibéros procedentes del yacimiento de Osuna (Museo del Louvre) |
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| Guerrero ibéro (Museo Arqueológico Nacional) |
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| Sillares en los que se muestran rituales de carácter funerario (Museo Arqueológico Nacional) |
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Guerrero iberorromano con vestimenta militar tocando un instrumento de viento similar al cornu romano (Museo Arqueológico Nacional) |
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