El hombre sentado


Durante las protestas de 1990, en las que los albanokosovares reclamaban la secesión de Kosovo, miles de personas se manifestaron pacíficamente en la capital, Pristina, contra el régimen serbio. Una forma habitual de protesta consistía en permanecer sentados en la calle principal de Pristina. Uno de estos manifestantes era Faik Rexhepi, un ingeniero químico que trabajaba en una empresa en la vecina localidad de Presheva y que había sufrido medidas restrictivas por parte de los serbios. Por ello, al enterarse de la visita anunciada de una delegación estadounidense y la previsible publicidad que aquello podría aportar a la causa de los albaneses, aquel día decidió ir a protestar a Pristina junto con sus compañeros de trabajo, uniéndose así a los miles de personas que estaban sentadas en silencio en la calle principal de Pristina. Ante esa situación, las autoridades serbias, que no estaban dispuestas a tolerar la expresión pública del descontento albanés, ordenó disolver con porras a los manifestantes para dispersarlos y como consecuencia de ello, todos huyeron. Todos, excepto Faik Rexhepi quien permaneció sentado incluso cuando los policías se abalanzaron sobre él, siendo entonces brutalmente golpeado por la policía serbia. Aquello no trajo más repercusiones para Rexhepi, a excepción de las magulladuras y alguna herida ocasionada por los golpes. Sin embargo, el fotógrafo Hazir Reka que estaba en la zona cubriendo la manifestación para un medio local fue el único que aprovechó el raro momento, la persona adecuada y el ángulo correcto para conseguir una instantánea perfecta: Un hombre sentado que desafiaba pacíficamente a la policía. Ni que decir tiene que aquella fotografía saltó a la portada de otros periódicos nacionales e internacionales, convirtiéndose en un símbolo de la resistencia albanokosovar.

Tras la independencia de Kosovo, en el nuevo país se rescataron símbolos que hicieran patente su nueva realidad y así, en Noviembre de 2022 fue inaugurada por el alcalde de Pristina, la escultura “Kemberkryq” (“Piernas cruzadas”) realizada por la joven artista local Eliza Shala. Realizada en bronce vemos representada la figura de Rexhepi sentado en el suelo, eternizando la escena captada en la icónica fotografía en el mismo lugar, hoy Plaza de Zahir Pajaziti, donde ocurrieron los hechos

 


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