Los rostros de El Turuñuelo (Badajoz, España)

 


En el año 2023 se produjo uno de los hallazgos arqueológicos más importantes en todo el mundo y además se produjo en uno de los edificios mejor conservados de la protohistoria occidental. Se trata de una serie de rostros pertenecientes a la enigmática cultura de Tartessos  que fueron hallados en el yacimiento de Casas del Turuñuelo (Guareña, Badajoz) En fase aun de restauración, formarán parte del futuro del Museo Arqueológico de Badajoz. No obstante, lo encontrado hasta el momento es de gran importancia en la Arqueología de nuestro país y es una gran ocasión el poder visitar estas cinco inusuales piezas en la exposición “Rostros del Turuñuelo” que desde el 12 de Noviembre de 2024 hasta el próximo 2 de Febrero de 2025 se exponen en la Sala de Novedades del Museo Arqueológico Nacional.

El Yacimiento de Casas del Turuñuelo, conocido desde los años noventa, saltó a la palestra en 2017 al descubrirse un numeroso sacrificio de animales, especialmente caballos. Estos se hallaron en la parte inferior, un patio que se comunica con la planta superior a través de una monumental escalera. Allí se localiza un altar en forma de piel de buey y junto a ésta la llamada “habitación del banquete” porque se encontraron elementos de bronce utilizados para una última comida ritual. Se sabe que tras este banquete ritual y el sacrificio de los animales, el conjunto fue destruido e incendiado intencionadamente, arrojando estas figuras, junto a otros materiales, desde la zona superior, a unos 3 metros de altura, siendo posteriormente sellado con una capa de arcilla, por lo que yacimiento se ha conservado hasta nuestros días.

En el edificio, se encontraron diversas piezas que evidencian el contacto de la civilización tartésica con otras culturas del Mediterráneo: Una escultura griega, marfiles etruscos y vidrios de Macedonia, entre otros. El patio donde se encontraron los caballos sacrificados se abre a un espacio denominado la “habitación de las gradas”. Fue allí precisamente durante las excavaciones realizadas en 2023 que trataban de hallar la puerta de entrada, cuando se encontraron cinco rostros humanos esculpidos en piedra, dos de ellos femeninos, datados hacia el siglo V antes de Cristo que los investigadores han identificado con posibles divinidades tartésicas. Los bustos tienen una parte plana, lo que sugiere que podrían formar parte de un gran relieve que representaría una escena de carácter mítico. En cuanto al detalle y la técnica de los rostros, realizados con gran maestría, hacen suponer que pudieron ser elaborados por algún maestro artesano de la zona. Los rasgos relativos a la fisonomía de los rostros son delicados y nos hacen recordar a los de la Dama de Elche. Llama la atención la representación de los cabellos que muestran un aspecto flamígero y sobre todo los pendientes que lucen, típico de la orfebrería tartésica que puede apreciarse al compararse con los que se exponen en este mismo museo, provenientes de el “Tesoro de Aliseda”. Éstos no están perforados, sino que cuelgan de la oreja mediante una curiosa cadenilla.

Dicho todo lo anterior, la principal característica que define a los rostros del Turuñuelo y que los hace tan importantes en la Arqueología española, es la de ser los primeros que aparecen  en Tartessos, pues todo lo que se conocía de esta cultura, que aun siendo importante, tenía un carácter anicónico, es decir; no se conocía de ellos ningún tipo de representación humana hasta este momento.


Rostro incompleto donde se muestran una arracada amorcillada que se sujeta a la oreja mediante una cadenita. El color obscuro se debe al humo producido por el incendio.


Fragmento correspondiente al extremo superior del rostro tocado con una diadema que a su vez está rematada con una voluta y conformada por una serie de cuentas decorada con lengüetas y botellas

          

Altorrelieve del siglo V a.c. donde se muestra la original forma de representar los
cabellos a modo de llamaradas. La tonalidad blanca se debe a la exposición directa al fuego.


En este fragmento se observa una trenza que se podría interpretar como un símbolo del individuo





Cartel de la exposición.









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