Momias woke (Madrid, España)
![]() |
En la Sección de Cultura del diario La Razón del 25 de febrero de 2025, Concha García se hace eco de la última maniobra del Gobierno del gobierno Socialcomunista de Pedro Sánchez a través de una Carta del Ministerio de Cultura, para el "tratamiento ético" de piezas arqueológicas como cráneos, momias o esqueletos de los museos estatales, bajo el titular "Funeral político: Urtasun retira los restos humanos de los museos".En ese mismo artículo podemos ver una fotografía de la momia guanche expuesta en el Museo Arqueológico Nacional con el siguiente pie de foto "El MAN ha quitado de su exposición a la icónica momia guanche". Mas adelante la Carta del Ministerio de Cultura matiza que "Se entiende por restos humanos todos los restos físicos que pueden asignarse a la especie Homo Sapiens" En el artículo se expone también la opinión del historiador y egiptólogo, José Ramón Pérez Accino que opina que "La Ciencia no necesita que estén expuestos y su exhibición pública no garantiza el respeto"
En el mismo museo donde hay esqueletos, cráneos y también otras momias como las egipcias, el adiós público de la momia guanche, traída aquí con gran pompa desde el Museo Nacional de Antropología, se une a la retirada del gigante extremeño que ya fue retirado también de ese mismo museo. En ambos casos escribí sendas entradas en este blog. También en la página web Atlas Obscura me publicaron dos entradas sobre estas dos importantes piezas (Ver: Guanche Mummy of Madrid y The Giant of Extremadura ) que dejarán de ser parte del patrimonio madrileño para siempre, y también, de alguna manera al ser museos nacionales, del patrimonio de todos los españoles. Hace pocos días pase por el MAN y pude ver, quizás por última vez, a esta icónica momia en su vitrina. La manera de presentarla era un poco a hurtadillas, en un pasillo, a oscuras y con poca información al respecto. Un cartel no existente, parece susurrarte: "Tú, turista extraño, ¿Por qué no te vas a ver la Dama de Elche, como todos los borregos, en lugar de perder el tiempo con esta momia. O es que acaso eres morboso?" A raíz de esta noticia me surgen tres preguntas a las que humildemente intento responder:
¿Forma parte del morbo ir a ver una momia en un museo? Habría que decir que la mayoría de la gente morbosa no acude a un museo arqueológico para saciar su sed y si algún tercero lo asegura está atribuyendo sin pruebas esa negativa condición al visitante promedio que tiene otros muchos intereses para elegir en este caso: las técnicas de embalsamamiento, el contexto histórico, las prácticas funerarias, etc. Además, nos hurta la posibilidad, a los que nos gusta buscar todo aquello que se aparta de lo habitual , de admirar esas curiosas piezas que hacen interesante la visita a estos templos del saber. A fin de cuentas al vaciarlos de contenido, resulta más aburrida y convencional su visita, impidiendo al visitante de calle, la posibilidad de decidir por sí mismo si alguno de estos inusuales objetos es digno de ser expuesto más allá de los cánones impuestos de la doctrina buenista en estos tiempos de dictadores de lo políticamente correcto.
¿Es lícito que la momia de un faraón egipcio repose en la vitrina de un museo, a la vista de todos, en lugar de la tumba que fue diseñada para su descanso eterno? Bueno, depende. Es cierto que si a Ramses II se le preguntase si querría ser expuesto en una vitrina del Museo Egipcio de El Cairo, cuatro mil años más tarde de su muerte, aun no teniendo constancia de su voluntad, con seguridad se negaría a ello. Pero también se negaría a que todo su ajuar funerario, que según sus creencias debería respetarse y que necesitaría sí o sí para su viaje al más allá, se retirara de su tumba y se expusiera, muchas veces, regado por diversos museos a lo largo y ancho del mundo. Si no debemos exponer su cadáver, tampoco deberíamos hacerlo con sus sagradas pertenencias. Pero más allá de esto, muchas de esas momias se hubieran perdido para siempre de no ser acogidas en museos. La misma cueva del barranco de Herques (Tenerife) donde se hizo el hallazgo de la momia guanche en 1763 es hoy un lugar perdido. ¿Dónde devolver esta momia si ya no existe su supuesta tumba? ¿Habría que enterrarla? ¿Por qué no incinerarla? ¿Sería ése el mejor funeral? En el mejor de los supuestos buenistas será llevada a una morgue para que la ciencia la conserve a salvo de ojos morbosos. Aquí surge otra pregunta:
¿Para que necesitamos un museo arqueológico? En realidad ¿Para que necesitamos cualquier museo? Es curioso que el egiptólogo mencionado más arriba haga suya la observación en que la Ciencia "no necesita" que los restos humanos con valor arqueológico estén expuestos. Por esa misma regla de tres, nada es susceptible de ser expuesto en nombre de la Ciencia y además todos los objetos se pueden encontrar en Internet. En este caso podemos ver fotografías de la momia desde cualquier ángulo y con todo lujo de detalles. De paso, cualquier otro objeto lo podemos cambiar por una réplica que los niños pueden tocar en el propio museo y que será todo lo políticamente correcto que uno quiera pero que no tendrá nada de museo. Total, somos populacho que no respeta a los muertos... Mientras ellos, eso sí, podrán seguir (científicamente o no) manipulando las momias en un laboratorio a salvo de miradas indiscretas y sin necesidad de proceder a ningún ritual cuando abran el nicho de la morgue. No obstante, ese no sería el peor final. Se me ocurre que la momia en cuestión pudiera ser enterrada en alguna necrópolis inclusiva, pacifista y con perspectiva de genero, en un funeral new age al que acudiría nuestro ministro del buen rollo.
Pero no nos engañemos, tras esta maniobra del woke Urtasun hay otros intereses que la izquierda viene predicando desde hace ya unos años y no es otra que la de despojar de contenido los museos nacionales. Servidumbres políticas a intereses periféricos nacionalistas y regionalistas en muchos casos empujan a ello; o lo que es lo mismo, son votos para seguir un poco más en el poder. En un país tan poco cohesionado como esta España invertebrada, el devolver "al pueblo", entendiendo como pueblo el de su significado más literal, aquella piezas que "le fueron robadas" es un deber para todo político miope zurdo. No importa que la Dama de Elche la recuperara el estado español. "Tendría que estar en Elche" dirían los ilicitanos pero también los Urtasun de turno para quedar bien con los primeros. La de Baza en idem y la Bicha de Balazote en Albacete. Y así con todo. De hecho encontramos en el mismo periódico otra noticia fechada en las mismas fechas, en concreto el día 21 de febrero en la que El Cabildo de Tenerife pide "el traslado de su custodia, conservación y exposición en el Museo de la Naturaleza y la Arqueología de Tenerife" ¿Quién dijo lo de la "ciencia"? Además se expone que fue un regalo que se entregó hace 250 años "a un rey absolutista" Sin comentarios...
Uno ya se sabe esta cantinela. Si cada pueblo de España tomara su pieza considerada propia, cual hiena corre con su trozo de carroña, tendríamos pequeños museos interesantes por toda la geografía española, pero aquellos estatales como son el MAN y otros semejantes de la ciudad de Madrid se podrían destinar a cualquier uso menos para aquel que en su día los hizo interesantes. Posiblemente en alguno de estos pequeños museos interesantes como el que hay dedicado en el pueblo natal del gigante extremeño, Puebla de Alcocer (Badajoz), expondrían sin ningún pudor su gran esqueleto y como se explica en su propia página web la pretensión no es otra que "recuperación y puesta en valor de la figura de Agustín Luengo Capilla, el gigante extremeño" ¿Qué mejor puesta en valor que la exposición del propio esqueleto del homenajeado? Si Agustín Luengo no hubiera vendido su cuerpo al doctor Velasco, en el mejor de los casos, hoy no sería más que una tumba olvidada o quizá sólo polvo en el camino. No tengo nada en contra de los pequeños museos. Al contrario, desde aquí he defendido la explotación de todos los recursos que en cada lugar puedan explotarse y existen todavía muchos objetos que pueden exponerse y muchos motivos para crear nuevos museos. Pero para ello no hay que quitarle la ropa a unos santos para vestir a otros nuevos. Aunque los santos son otro tema... Tiempo al tiempo.
![]() |
Agustín Luengo Capilla, el gigante extremeño |
Comentarios
Publicar un comentario